Educando desde la perspectiva de la Educación Humanitaria (II)

Hace unas semanas escribía para el blog de Crianza en Verde sobre algunas formas para educar desde la perspectiva de la educación humanitaria y os contaba en qué consiste este paradigma educativo innovador y tan necesario en los tiempos que corren. Hoy profundizamos un poquito más en los cuatro elementos principales para llevarla a la práctica con ideas y actividades.


Nuestro planeta se enfrenta a numerosos problemas globales, además de esta pandemia, que están provocando graves consecuencias a niveles sociales, medioambientales y de salud tanto del planeta como de sus habitantes. La crisis de valores que se ha apoderado de los sistemas actuales de producción, distribución y consumo de bienes y servicios, entre otros, está consumiendo los recursos del planeta a pasos agigantados y haciendo que cada año adelantamos la fecha de la sobrecapacidad que tiene la tierra para abastecernos. Además de la desigualdad económica, la pobreza y la explotación de las personas, la crueldad y el abuso en el trato hacia los animales, son desafíos mundiales esenciales que deben abordarse.


Todo esto son situaciones que también las futuras generaciones tendrán que aprender a enfrentar y resolver para poder preservar la vida en la tierra y convivir de manera pacífica y equitativa. Por ello, es necesario educar nuevas generaciones de ciudadanas y ciudadanos conscientes, comprometidos y participativos en las decisiones sociales y medioambientales a su alrededor. Necesitan que les enseñemos cómo pueden ayudar a hacer de este mundo un lugar mejor para otras personas, para los animales y para el medio ambiente.


Durante las últimas semanas estamos viendo diferentes llamamientos para fomentar una educación más verde, conectar con nuestro entorno y fomentar la educación en la naturaleza y también a preguntarnos sobre el verdadero propósito de la educación. Y tanto es así que desde muchos movimientos sociales y de defensa del medio ambiente queremos aprovechar este momento de crisis tan abrupto que ha provocado la Covid-19 para pedir que volvamos con otra perspectiva y otra forma de estar en el mundo.


También estamos viendo florecer muchas formas en las que familias, educadores, maestras y demás agentes de cambio están transmitiendo este conocimiento junto con nuevas formas de pensar la forma de estar en el mundo a los más jóvenes. Estamos viendo como grupos de chicos y chicas están saliendo a las calles (virtualmente también) para proteger y defender su futuro de la codicia e irresponsabilidad de los que actualmente lo están poniendo en riesgo. Todo esto es verdaderamente esperanzador y creemos fielmente que será posible movernos como humanidad hacia nuevas formas de convivencia como protectores de la tierra y sus habitantes.


Desde Mi Semilla de Cambio queremos aportar nuestro granito de arena a todo este movimiento y despertar de la conciencia ambientalista y de valores esenciales con la educación humanitaria, compartiendo información, técnicas e inspiración para crear un mundo más justo y pacífico para todos sus habitantes.


¿De qué manera podemos educar en casa y otros entornos educativos a los niños y niñas para que contribuyan a crear sociedades más equitativas y a querer conservar un planeta saludable?


Nuestra labor es crear ambientes seguros para que se pueda florecer esa curiosidad y cuestionamiento, fortaleciendo las habilidades y la motivación que les ayudan a llegar hasta la información (siempre tratando de adaptarlo a cada edad y situación).

Estos cuatro elementos* son un marco que nos ayuda no solo a educar en los valores humanitarios, sino que también nos sirven para aprender a tomar decisiones más respetuosas y conscientes en nuestro día a día y llegar a ser el mejor ejemplo para ellos que podemos ser.


Veamos cada uno de ellos con algunos ejemplos:


  • Proporcionar información precisa y recopilar información tratando de adecuarnos a su edad.

Buscamos y ofrecemos información contrastada sobre los problemas o cuestiones que estamos tratando (relacionadas con derechos humanos, protección animal, ética ambiental y la cultura y los medios).

Para poder ofrecer información tenemos que informarnos primero, cultivando la curiosidad, la introspección y practicando habilidades de obtención de información (que no siempre es tan fácil). Obtener información también puede ser una actividad interesante que realizar con los más pequeños ya que podemos demostrar que no saber las respuestas no es un problema y podemos modelar el tener una mente abierta para aprender cosas nuevas. Ojear un libro juntos, hacer una búsqueda en internet de datos curioso sobre algún animal o sobre diferentes culturas, una excursión a la biblioteca para buscar un libro que nos pueda ayudar a conocer más sobre cualquier tema que despierte su interés.


  • Fomentar el Pensamiento Crítico, Creativo y Sistémico.

Para ayudarles a aprender a discernir los hechos de la opinión y a resistir las formas de manipulación, ya sea de la publicidad, los medios, los compañeros de clase o las normas sociales es importante que fomentemos el pensamiento crítico. Escuchar juntos opiniones variadas que hagan referencia a las distintas partes implicadas en una situación o problema que estemos investigando. Hacer preguntas que les inviten a la reflexión y motivarlos a cuestionar y a buscar respuestas por ellos mismos.


Por ejemplo, muchos de nosotros estamos desconectadas de los procesos que hay detrás de los sistemas de abastecimiento de productos básicos. Con estos días en los que los servicios básicos son los que mayoritariamente nos están ayudan a subsistir, puede ser muy interesante investigar junto a nuestros hijos e hijas las realidades que hay detrás de estos productos, ¿qué sistemas son los encargados de estos bienes básicos? ¿cómo se producen?, ¿de dónde vienen? ¿quien/como son transportados? ¿qué impacto tienen en otras personas, otros animales y el medio ambiente?, o ¿a quién benefician? y ¿a dónde irán a parar después de ya los hayamos usado?...

Analizar la publicidad puede ser otra forma de fomentar el pensamiento crítico y tratar de discernir qué nos están queriendo decir con los anuncios, las técnicas de venta o por qué sentimos la necesidad de comprar una cosa u otra. Estas son cuestiones interesantes que pueden dar lugar a más aprendizajes y a más conversaciones cultivando su habilidad para analizar y explorar por ellos mismos, entrenando su curiosidad y creatividad para encontrar respuestas diferentes y que estén abiertas a la pluralidad y diversidad.


  • Inspirar las 3Rs: Reverencia, Respeto y Responsabilidad para que los niños y niñas tengan tanto la pasión como el compromiso para lograr un cambio positivo.

La reverencia o admiración es una emoción que podemos nutrir desde bien pequeños y la naturaleza puede ser una gran aliada para esto. El respeto es una actitud que pueden ir conociendo y practicando más conforme van creciendo, o cuando empiezan a comprender más su relación con el mundo y con los demás. Y la responsabilidad es una acción que podemos inspirar en ellos cuando comienzan a responder más por sus propias acciones y decisiones.


Estos elementos nos ayudan a explorar cómo podríamos vivir con compasión y respeto hacia todos, fomentan una cultura de paz universal y nos invita a imaginar soluciones creativas y tomar acciones individuales para que juntos podamos crear un mundo donde la amabilidad, la integridad y sabiduría sean principios guía en nuestras decisiones y relaciones diarias.


  • Ofrecer opciones positivas para que se sientan más empoderados y capaces de tomar decisiones responsables y positivas.

Este último elemento es el que le da sentido a los otros tres, pues podemos adquirir información, conocer los problemas de manera crítica y sentir reverencia y respeto, pero sin opciones y ni alternativas positivas para marcar una diferencia, es posible que queden desesperanzados y sin saber cómo canalizar eso que están viviendo. Por ello es muy importante que les ayudemos a descubrir formas en las poder imaginar soluciones "mogo" (que hagan el mayor bien y el mínimo daño tanto a personas, animales como el medio ambiente), con creatividad, con colaboración y conociendo otras historias que han causado un impacto positivo, para que se sientan con poder para ayudar a mejorar el mundo.


Y así, el objetivo de la educación humanitaria es el de fomentar que nuestras relaciones con la naturaleza, el resto de animales y nosotros mismos sean enriquecedoras, solidarias y positivas. Fomentamos que investiguemos acerca de las conexiones existentes entre todas las formas de justicia social y los problemas globales y conectándolos con nuestras acciones y decisiones del día a día. A la misma vez estamos enfocándonos en aumentar la empatía y la compasión, en buscar las alternativas y en conocer las historias positivas que nos motiven a ayudar a cambiar las situaciones injustas.


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